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Las aventuras de Grimlo

Novela epica (Por Aurelio González). Entra en mi humilde morada, sirvete comida, bebida y resguardate del frio junto a la chimenea... ¿Quieres leer nuestras historias?
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Vampiresilla
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Aure
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Laura

May 21

Despedida

Malas nuevas tengo para los que entrais aqui... He de partir, hacia una aventura que no se cuando retornara... Los señores de la magia y el destino tienen otros proyectos para mi. Mientras, seguire viviendo con Relámpago en armonia en la cueva de su manada.
 
Cuando reciba noticias de la nueva localizacion del nuevo destino de estas aventuras epicas, os lo pondre aqui.
 
Que el destino y Madre Natura Os guie Siempre.
 
GRIMLO.
 
May 09

Intuicion

Tras esas palabras, toda la manada, en silencio se acercaron a la boca de la cueva, con el gran lobo en cabeza se irguieron como un solo ente, y aullaron largo rato en dirección al bosque. Era como si los animales lanzaran una plegaria similar a la lanzada por el humano.

Pasó la noche durmiendo plácidamente, en aquella madriguera se encontraba como en casa, quizás seria una de las pocas veces en algún tiempo que podría descansar sin la necesidad de estar alerta ante peligros como asaltante, ogros, orcos o animales en busca de caza. Sabia que los lobos que lo acompañaban estarían alerta, pues cuando no estaban de caza, siempre quedaba uno despierto al cuidado de la manada.

Ya por la mañana, totalmente descansado, se levanto del improvisado lecho y se dirigió a la entrada de la gruta, en compañía de Relámpago, que se despertó al oír los casi imperceptibles pasos de Grimlo.

A pesar de que la lluvia había cesado, el cielo se vislumbraba entre las ramas de los abedules, casi tan negro como la noche. Además, tenia un presentimiento, como si su agudizado sexto sentido, lo estuviera avisando de algo... Observó el cielo de nuevo... si no fuera por un minúsculo puntito en lontananza, seguirá pensando que aun era de noche. El sol, casi mermado por las negras nubes que cubrían el territorio, despuntaba el ya avanzado amanecer.

Si, esa sensación aun estaba en su mente. Observo a Relámpago, el también miraba al cielo, gruñía ligeramente  y reculaba muy despacio. Los demás lobos despertaron y se pusieron alerta, tras el compañero de Grimlo, miraban en la dirección del lobezno y los mas fuertes y veteranos, lanzaron aullidos y gruñidos.

-Vosotros también lo presentís ¿Verdad?

Dijo el humano ante la atenta mirada de su canino amigo, que se le acercó hasta colocarse a su zurda, y se sentó en postura altiva, digna del presunto sucesor de la manada. De repente un sonido ensordecedor lleno el ambiente, haciendo eco en la gruta.

Era como si una montaña hubiera echo explosión, pero apenas se sabia de donde venia. Lo único que se adivinaba era que venia del cielo. El joven lobo parecía haber visto algo, su reacción fue ponerse en pie y mirar a su compañero mientras se colocaba frente a el, como esperando instrucciones.

-¿Qué has visto amigo, quieres que vayamos a echar un vistazo?

Un poderoso y firme ladrido dio a entender al joven que debían partir. Se coloco la aljaba a la espalda con el arco tensado,  un ramillete de flechas con timones echa de pluma de cisne (las mas ligeras y firmes, según Garrik) asomaba por el filo de la misma.

Relámpago tomo la delantera metiéndose entre la maleza a base de carreras y brincos, aunque sin perder de vista su compañero y dos lobos grandes que los seguían. Cientos de metros mas adelante llegaron a un claro.

  CONTINUARA...

   

May 02

Compañeros... (modificado a peticion eopular... :P)

El joven Grimlo, lo entendió... ahora tenia un compañero de aventuras. Aquella ofrenda al líder no era otra cosa que pedirle permiso para seguir al humano.

No sabia que hacer, este era el tipo de cosas y comportamiento animal que no le fue enseñado, ni siquiera Garrik se lo habia nombrado, aunque si le contó innumerables veces que la madre Natura a  veces hacia que sus hijos, animales o bípedos, se comportaran de forma nunca vista o extraña.

Aun algo desconfiado pero sin querer mostrar síntomas de temor, Acarició la cabeza del joven lobo, con la otra mano tomó el trofeo que le había sido entregado, y en un cruce de miradas entre lobo y humano ambos aceptaron el pacto secreto que parecía se estaba formando en ese instante.

Grimlo hablaba al lobo bajo su atenta mirada a todo lo que hacía, tras encender un fuego y empezar a despellejar aquel conejo.

-. No se que unión o pacto acabamos de formar. Pero me da la sensación que quieres unirte a mi en mis aventuras – hizo una pausa mientras en su mente se reflejaba la imagen de su maestro druida – Quizás no hayas nacido para cazar, como la mayoría de tus compañeros. No se que misión te ha encomendado madre Natura. Garrik me enseño que nadie pertenece a nadie, y como tal no puedo por mas que tratarte como un hermano y acatar tu deseo de acompañarme, mas te aviso que no será tarea fácil, pues anida en mi corazón cierta niebla de venganza que han creado los que desolaron mi poblado. Intentare defenderte lo mas que pueda, aun a riesgo de mi vida, solo te pido que si nuestros caminos han de separarse alguna vez, al menos te despidas de mi.

Ensartó el conejo en un palo húmedo por la lluvia y lo coloco entre otras dos ramas dispuestas para acoger al conejo recién ensartado justo encima de los rescoldos de la fogata. Por extraño que parezca, el animal se acerco al calor de la lumbre, como si antes hubiera conocido el fuego, no reculeó como hiciera algunos de sus compañeros de manada.

-. No le temes al fuego – dijo el montaraz al lobezno- curioso, el hombre siempre uso antorchas y teas para ahuyentaros, pero parece ser que contigo eso no va a funcionar. Eres un ser valiente, el orgullo de que seas mi compañero aumenta por momentos. – Mientras el animal levantaba la cabeza para observarlo, continuo- Debo ponerte un nombre, pero lo debes aceptar tu, aunque no se muy bien si me entiendes o no. Ya sea con tu profunda mirada o con un aullido has de hacerme entender cual de los que te nombre te gusta mas. – y enumero – Lobo Gris, Relámpago Veloz, Sombra Plateada.... Veo que no me entendiste o quizás no te guste ninguno de los nombres ¿Qué tal Relampago?

El lobo miro al montículo donde el líder presenciaba los acontecimientos. Su padre lo observo fijamente mientras agachaba la cabeza, con sus enormes orejas al cielo. Después le toco el turno al montaraz y rascando con su pata en el regazo de humano, lanzó un agudo aullido, que fue secundado por cada uno de los miembros de la manada, como una especie de símbolo de aprobación.

Grimlo tomó la cabeza del lobo, sin miedo, mirándolo a los ojos y lo acaricio como quien juega con un cachorrillo de perro (solo que éste debía pesar unos 30 kilos) y añadió:

 -. MADRE NATURA, gracias por darme el placer de un compañero de aventuras... te presento a Relampago.

CONTINUARA...
 
 
 
April 28

Cobijado

Desde la cueva donde se refugió con los lobos, y a través de las ramas de los árboles que cubrían ese minúsculo bosque, podía verse como el cielo se tornaba cada vez más oscuro. Apenas habían pasado unas pocas horas tras el mediodía, pero la oscuridad que se iba cerniendo alrededor de aquel lugar era cada vez mas densa.  
 
Sentado en una piedra, en la boca de la gruta, Grimlo observaba el paisaje que paulatinamente aumentaba el ritmo con el que se humedecían las hojas de árboles y matorrales. Cerca suya, se empezaba a formar un riachuelo, con el agua que se deslizaba desde lo alto de la gruta, y que la  vegetación se encargaba de encauzar hasta cerca de un tocón, donde se comenzaba a formar un charco.  
 
Como montaraz y buen discípulo de Garrik, oteo todo lo que alcanzaba la vista desde su posición. Esas enseñanzas no lo hacían una persona normal, mientras cualquier ser centraría su vista en un punto determinado, el usaba toda su visión periférica, y sus oídos, acostumbrados al murmullo del bosque, a sus ruidos característicos, observaba las cosas de forma distinta.  
No fue hasta que, mordiendo un trozo de carne seca que extrajo de una pequeña bolsa que transportaba, se dio cuenta que las aves del lugar huían en dirección contraria a la gruta, como si no quisieran ser alcanzados por la tormenta.
 
Se volteó rápidamente al oír unas apenas perceptibles pisadas detrás suya. Era uno de los lobos. Parecía ser el mas joven de la manada, que se acercaba sin miedo y miró a los ojos del joven, y sin titubeos, se sentó a su lado.  
  
 
Era de rasgos finos, orejas puntiagudas y ojos grises. Sus patas eran fuertes y robustas para lo joven que parecía ser. Grimlo observó al líder de la manada que tras mirar a ambos, lentamente se echó en el suelo de la cueva, en un promontorio que parecía simular el trono de un rey.
Fue entonces cuando el joven dedujo que el lobo que tenia a su lado debía ser hijo del líder, ya que aparte de las características predominantes, se le parecía bastante ahora que había visto de nuevo al gran animal. Tomó otro trozo de carne seca y se la dio al lobezno, que tras una mirada a su superior, acepto de la mano el manjar que le ofrecía el humano, cosa extraña en un ser criado salvaje en el bosque y desconfiado por naturaleza.
Tras engullir el preciado bocado, se puso en pie, y dando varios saltos y una carrera hacia la maleza... regreso a los pocos segundos con un conejo que parecía haber muerto tras partirse en dos la columna. Ofreció el conejo cazado al jefe de manada, dejándolo caer frente a sus patas delanteras..
 
Entre padre e hijo hubo un cruce de miradas que termino cuando el mas veterano de ambos, agachó la cabeza, y empujo con el hocico el trofeo entregado. El joven humano no entendía que estaba pasando y dudaba si algún ser humano había visto alguna vez semejante comportamiento entre animales salvajes como lo estaba viviendo él. Inesperadamente, el joven lobo tomo el conejo de nuevo entre sus fuertes fauces y se lo ofreció al joven, dejándoselo caer a sus pies, y colocando su cabeza bajo la mano del humano.
 
Continuara...
 
 

El comienzo

El cielo nublado cubría la extensa llanura. En lontananza los rayos de la tormenta que se avecinaba, caian estrepitosamente sobre las montañas. Grimlo, el joven y maduro montaraz ante la vision de la tormenta, se relió su capa de lana a su alrededor.
 
Por su espalda asomaba una parte del arco largo que llevaba, y por debajo de la capa una forma recta adivinaba que no le faltaba una espada.
 
Conocia bien el camino, lo habia recorrido muchas veces antes de que las hordas orcas arrasaran su poblado. Por suerte, su padre le habia enseñado bien, su formacion acabó tras un peregrinaje  en solitario, de un año de duracion, en el que tan solo se le proporcionarian una capa y una docena de saetas. Unicamente se le permitia portar un arco si habia sido fabricado por él bajo las enseñanzas de los antiguos montaraces.
 
Durante su infancia se le habia enseñado el arte de combatir, rastrear, enfrentarse a los elementos, a camuflarse, a cazar, e incluso a fabricarse armas con las que defenderse en caso de una amenaza.
 
Garrik, el druida del pòblado, le enseño a defender y respetar al bosque y cada ser vivo, minusculo o gigante que viviera en el. También le habia tatuado sin que lo supiera su progenitor, un símbolo en la nuca, cerca del nbacimiento del pelo. Un simbolo runico que segun Garrik le traeria suerte y alejaria el mal de su lado.
 
Tras varias horas de caminar, con su capucha cubriendo su oscura melena y permitiendo solo ver restos de su estilizado rostro, llego a un pequeño bosque. Oró antes de entrar a la diosa natura, como simbolo de respeto.
 
Nada mas entrar, una manada de cinco lobos tomaron posiciones defensivas delante de el. Grimlo, lentamentese retiro su capucha, oteo en busca del lider de la manada y con gestos muy lentos saco una flauta de su cinto.
 
Sus dedos colocados habilmente en los agujeros del instrumento, sus labios en la boquilla y sus ojos desafiantes a los del lider de la manada, en conjuncion, hicieron sonar una pequeña y armoniosa melodia de apenas una docena de notas.
 
Los lobos cerraron sus fauces, relamieron sus hocicos y se sentaron en el  lugar donde estaban. Todos excepto el lider, que, de manera aun algo desconfiada, se acerco al muchacho y lo olisqueó, mientras éste se quedaba totalmente quieto.

 

Bajó una de sus manos, mientras la otra aun sostenia la flauta. El lobo, de ojos grises olisqueo su mano y la empujo con el hocico, en señal de aprobacion. Sus demas compañeros de manada soltaban ruidos mezclas de ladridos y lagrimeos, mientras el Lobo lider mordia delicadamente la capa del chico, animandole a seguirlo a traves del bosque.
 
El se dejo guiar, guardo su flauta mientras el gran lobo escoltado por su manada, lo llevaban bosque dentro, varios cientos de metros, hasta una especie de gruta que apenas era perceptible debido a la espesura de los matorrales que le rodeaban.
 
Era sin duda, una invitacion al joven montaraz a resguardarse en su gruta de la tormenta que se presentia empezaba a dislumbrar....

 
Continuara...